La retracción de encías es el proceso por el cual la encía que rodea el diente va descendiendo con el tiempo y deja al descubierto una parte de la raíz. Los dientes parecen "más largos", aparece sensibilidad al frío y al dulce, y se aprecia una línea más oscura entre el diente y la encía. La pregunta que más nos hacen es esta: ¿la encía retraída vuelve a crecer? La respuesta corta: no se recupera por sí sola, pero su avance puede detenerse y, en los casos adecuados, la raíz expuesta puede volver a cubrirse mediante cirugía. En este artículo hemos reunido las causas de la retracción, sus primeros signos, qué se puede hacer en cada fase y qué debe cuidar en casa, con la misma sencillez con la que se lo explicamos cada día a nuestros pacientes en la clínica.
¿Qué es la retracción de encías?
Una encía sana abraza el diente con firmeza hasta el punto donde termina la capa de esmalte y cubre el hueso que hay debajo. Cuando el borde de la encía desciende por debajo de ese límite, la superficie de la raíz, que no está protegida por esmalte, queda expuesta al medio bucal. A diferencia del esmalte, la raíz es un tejido blando (cemento y dentina): es sensible al calor, al frío y a los alimentos ácidos, se desgasta con facilidad y es más propensa a la caries.
La retracción suele empezar en un solo diente, con mayor frecuencia en los caninos y los premolares. Como avanza despacio, muchos pacientes la descubren años después, cuando los dientes ya parecen "más largos" o la sensibilidad empieza a complicar el día a día. Sin embargo, cuando se detecta a tiempo, las medidas necesarias son mucho más sencillas.
¿Por qué se retraen las encías?
No existe una única causa; en la mayoría de los pacientes coinciden varios factores. Distinguirlos durante la exploración es importante, porque el tratamiento depende de la causa.
1. Enfermedad de las encías (periodontitis)
Es la causa más frecuente. La placa y el sarro que se acumulan en el borde de la encía provocan primero sangrado de encías; a medida que la inflamación profundiza, se destruyen las fibras y el hueso que sujetan el diente. Cuando el hueso se reabsorbe, la encía que lo cubre lo sigue y desciende. Este tipo de retracción suele afectar a varios dientes a la vez y se acompaña de sangrado y mal aliento.
2. Cepillado fuerte e incorrecto
La idea de "si aprieto más, limpio mejor" daña la encía. Un cepillo de cerdas duras, el movimiento horizontal de sierra y la presión excesiva desgastan mecánicamente la encía, sobre todo en la cara externa de los caninos. En estos pacientes las encías suelen verse rosadas y sanas, sin sangrado; pero aparecen retracciones en forma de V en dientes aislados y desgastes por cepillado en la superficie de la raíz.
3. Encía fina (biotipo fino)
Algunas personas tienen de nacimiento una encía fina y un hueso que cubre la cara externa del diente tan delgado como el papel. Esta estructura resiste peor los demás factores: el mismo hábito de cepillado que no da problemas en un biotipo grueso puede convertirse en retracción en un biotipo fino.
4. Apretar y rechinar los dientes (bruxismo)
En quienes aprietan los dientes por la noche, la carga excesiva que reciben las piezas puede contribuir a microfisuras en el cuello del diente y al descenso del borde de la encía. El cansancio de la mandíbula por la mañana, el aplanamiento de las superficies dentales y los desgastes en forma de muesca en el cuello del diente son los hallazgos típicos de este grupo.
5. Otras causas
- Movimiento ortodóncico: Desplazar un diente fuera del hueso que lo rodea puede adelgazar la encía. Por eso la planificación ortodóncica tiene en cuenta el tipo de encía del paciente.
- Empastes y coronas con bordes desajustados: Los márgenes que sobresalen bajo la encía o que son rugosos retienen placa y favorecen la inflamación.
- Tabaco: Altera la circulación de la encía, enmascara la inflamación y retrasa la cicatrización.
- Piercings y hábitos: Un piercing en la lengua o el labio, o costumbres como morder bolígrafos, crean un traumatismo constante en zonas concretas.
- Cambios hormonales: Durante el embarazo y la menopausia la encía se vuelve más sensible a la inflamación.

Síntomas de la retracción de encías
Como la retracción avanza sin dolor, conocer sus signos es la clave para un diagnóstico precoz. Fíjese en lo siguiente frente al espejo:
- Los dientes parecen más largos que antes y aparecen triángulos negros entre ellos.
- Una banda amarillenta u oscura en el límite entre el diente y la encía (la raíz expuesta).
- Un pinchazo breve y agudo con el frío, el calor, el dulce o al cepillarse.
- Una muesca o escalón en el cuello del diente que se nota con la uña.
- Enrojecimiento, hinchazón o sangrado al cepillarse en el borde de la encía (en la retracción de origen inflamatorio).
- Sensación de ligera movilidad del diente (en fases avanzadas, junto con pérdida de hueso).
Si nota aunque sea uno de estos signos, no espere para acudir a revisión. Su dentista mide con un instrumento especial (la sonda periodontal) la profundidad de la bolsa gingival y la cantidad de retracción en milímetros, y si es necesario comprueba el nivel del hueso con una radiografía.
¿La encía retraída vuelve a crecer?
El tejido de encía perdido no vuelve a crecer por sí solo; la encía no es un tejido que se regenere y recupere su nivel original como lo hace la piel. Los remedios caseros que circulan por internet, como el enjuague con aceite, el agua con sal o el aloe vera, pueden reducir algo la inflamación, pero no devuelven la encía retraída a su sitio. En cambio, hay dos cosas que sí son perfectamente posibles:
- Detener el avance: Cuando se elimina la causa (limpieza del sarro, corrección de la técnica de cepillado, férula nocturna), en la mayoría de los pacientes la retracción se queda donde está.
- Volver a cubrir la raíz: En los casos adecuados, la raíz expuesta se cubre quirúrgicamente con una fina porción de tejido tomada del propio paladar del paciente o con injertos de tejido preparados. Es lo que se conoce como injerto de encía o cobertura radicular.
Qué parte de la raíz puede cubrirse depende del tipo de retracción. Si la encía entre los dientes (la papila) y el hueso se han conservado, cabe esperar una cobertura completa; si también se ha perdido el hueso entre los dientes, el objetivo es una cobertura parcial y frenar la progresión.

Tratamiento de la retracción de encías
El tratamiento tiene dos pasos: primero se controla la causa y después, si hace falta, la raíz expuesta se cubre quirúrgicamente. Un injerto realizado sin corregir la causa vuelve a retraerse con el tiempo, porque los mismos factores siguen actuando.
El momento también cuenta. Cuando la retracción mide 1 o 2 milímetros, las medidas preventivas suelen ser suficientes; cuando supera los 3 milímetros y la raíz empieza a desgastarse, la opción del injerto se plantea con más frecuencia. Por eso, en lugar de esperar pensando "me duele un poco, pero se aguanta", acudir a revisión en cuanto note los síntomas hace el tratamiento más corto y más sencillo.
Tratamiento de la causa
- Limpieza del sarro y alisado radicular: El primer paso en la retracción de origen inflamatorio. Se elimina la capa de sarro y bacterias bajo la encía; en los casos avanzados se hace con anestesia local en varias sesiones. Puede consultar los detalles en nuestra página sobre limpieza de sarro.
- Instrucción de cepillado: Se enseña a usar un cepillo de cerdas suaves, un ángulo de 45 grados y pequeños movimientos vibratorios (técnica de Bass). A quienes usan cepillo eléctrico se les recomiendan modelos con sensor de presión.
- Férula nocturna: En los pacientes que aprietan los dientes se fabrica una férula transparente que reparte la carga sobre las piezas.
- Renovación de empastes y coronas desajustados: Se pulen los bordes que irritan la encía o se renueva la restauración.
- Dejar de fumar: Frena la progresión e influye directamente en el resultado de la cirugía.
Injerto de encía (cobertura radicular)
Cuando la retracción causa un problema estético, una sensibilidad que no cede o caries en la raíz, y la causa ya está controlada, se plantea el injerto. La técnica más utilizada es el injerto de tejido conectivo: se toma una fina porción de tejido del paladar, se coloca sobre la raíz expuesta y la encía se desplaza sobre ella y se sutura. En algunos casos se busca el mismo resultado sin tomar tejido del paladar, desplazando la encía hacia arriba (colgajo de avance coronal) o con injertos de tejido preparados.
La intervención se realiza con anestesia local y suele durar entre 45 y 90 minutos. Los puntos se retiran a los 10-14 días; que el tejido madure y adquiera su color definitivo lleva unos meses. Como el injerto cubre la raíz y además engrosa la encía, reduce el riesgo de una nueva retracción en la misma zona.

Recuperación tras el injerto
- Durante las primeras 24 horas, frío local y alimentos blandos y templados; el cepillo no toca la zona y se usa el colutorio recomendado por el dentista.
- Si se ha tomado tejido del paladar, esa zona puede estar sensible durante unos días; una placa protectora alivia las molestias.
- Tras retirar los puntos, la zona se limpia con un cepillo muy suave y solo con movimientos verticales.
- El tabaco y el alcohol perjudican directamente la integración del injerto durante las primeras semanas de cicatrización.
Cepillarse bien en casa: el primer paso para frenar la retracción
En cualquier fase del tratamiento en la que se encuentre, la técnica de cepillado decide el futuro de la retracción. La técnica correcta es la siguiente:
- Elija un cepillo de cerdas suaves; deje los cepillos medios y duros. En cepillos eléctricos, prefiera un modelo con aviso de presión.
- Coloque el cepillo en el borde de la encía con un ángulo de 45 grados; las cerdas deben entrar ligeramente en el surco entre el diente y la encía.
- En lugar del movimiento horizontal de sierra, haga movimientos cortos, como una vibración; después barra con el cepillo desde la encía hacia el diente.
- Reduzca la presión: si las cerdas se abren en el primer mes, está apretando demasiado.
- Cepíllese dos veces al día durante dos minutos; use cepillos interdentales o hilo dental a diario.
- Para la sensibilidad, use pastas con nitrato de potasio o fluoruro de estaño; evite las pastas blanqueadoras abrasivas.

¿Qué ocurre si no se trata?
Cuando la retracción se deja a su suerte, la raíz expuesta queda a merced del desgaste y de la caries radicular. En la retracción causada por enfermedad periodontal, la pérdida de hueso continúa; el diente empieza a moverse y en fases avanzadas puede ser necesario extraerlo. Y si para sustituir el diente perdido se planifica un implante, el hueso reabsorbido puede requerir antes un injerto de hueso. Es decir, un problema que en su fase inicial se resolvería con una simple limpieza y un cambio de cepillo puede convertirse, con los años, en tratamientos mucho más complejos.
¿A qué especialista acudir y qué ocurre en la consulta?
La retracción de encías es competencia de la periodoncia, la especialidad que se ocupa de las enfermedades de las encías y de la cirugía gingival. En la consulta, el periodoncista mide la profundidad de la bolsa alrededor de cada diente, registra la cantidad de retracción, valora el grosor de la encía y la anchura de la encía adherida, y evalúa el nivel del hueso con una radiografía o un TAC. A partir de ahí se traza un plan según la causa: a algunos pacientes les basta con la limpieza y la instrucción de cepillado, a otros se les añade una férula nocturna y en algunos se planifica un injerto.
En nuestras clínicas de Haliç y Pendik realizamos revisiones de encías, mediciones periodontales e injertos de encía. Si ha notado retracción o su sensibilidad al frío va en aumento, puede pedir cita para una revisión. Un pequeño paso dado a tiempo evita los tratamientos mayores que podrían hacer falta más adelante.

Preguntas frecuentes
¿La encía retraída vuelve a crecer por sí sola?
No. El tejido de encía perdido no se regenera por sí solo. Cuando se elimina la causa, el avance puede detenerse; en los casos adecuados, la raíz expuesta puede volver a cubrirse quirúrgicamente con un injerto de encía.
¿Cómo se frena la retracción de encías?
Primero se identifica la causa: si hay sarro e inflamación se hace una limpieza, si hay cepillado fuerte se enseña a usar un cepillo suave con la técnica vibratoria a 45 grados, y si se aprietan los dientes se usa una férula nocturna. Una vez controlada la causa, en la mayoría de los pacientes la retracción se queda donde está.
¿El injerto de encía es doloroso?
La intervención se realiza con anestesia local y durante ella no se siente dolor. Después puede haber unos días de molestias leves y, si se ha tomado tejido del paladar, sensibilidad en esa zona; con el analgésico recomendado por el dentista y una placa protectora se lleva bien.
¿A qué edad aparece la retracción de encías?
Puede aparecer a cualquier edad. En los jóvenes se debe sobre todo al cepillado fuerte, al movimiento ortodóncico y a una encía fina; a partir de los 40 años predomina la retracción asociada a la enfermedad periodontal.
¿Qué se puede hacer en casa contra la retracción de encías?
Un cepillo suave, una técnica correcta, la limpieza interdental diaria, una pasta para la sensibilidad y dejar de fumar frenan el avance. Los remedios caseros no devuelven la encía retraída; para el diagnóstico y la limpieza del sarro es necesaria la revisión del dentista.
¿La retracción de encías y el sangrado de encías son lo mismo?
No, aunque a menudo aparecen juntos. El sangrado es el primer signo de la inflamación; si no se trata, puede progresar a pérdida de hueso y de encía, es decir, a retracción. También puede haber retracción sin sangrado, por un cepillado demasiado fuerte.