Las dos y media de la madrugada. Apoya la cabeza en la almohada y la muela que se ha pasado el día ignorando con un "bah, solo me molesta un poco" empieza a latir. Se sienta en la cama y mejora algo. Se vuelve a tumbar, y otra vez. A la mañana siguiente, lo primero: el teléfono. Esta historia la hemos oído tantas veces en la clínica que, antes de que el paciente termine la primera frase, ya sabemos más o menos qué diente vamos a mirar. El dolor de muelas, en el fondo, no es un mal mensajero. Es el diente diciendo "oiga, aquí está pasando algo". La cuestión es saber leer ese aviso. Le voy a contar qué dolor apunta a qué problema y cómo aguantar la noche. Y también en qué casos no debe esperar a que amanezca. Tal como se lo explicaría con usted sentado en el sillón.
¿Por qué duele una muela? Las 8 causas más frecuentes
Primero, un poco de anatomía. Prometo que será breve. Por fuera, el diente tiene el esmalte: duro como una piedra y sin sensibilidad alguna. Debajo está la dentina, una capa llena de túbulos diminutos que llevan los estímulos hacia dentro. Y en el centro, la pulpa, el paquete de vasos y nervios. El dolor empieza cuando algo llega hasta ese nervio. Ese "algo" puede ser una caries. O una infección. O, a veces, un problema del vecino que con el diente no tiene nada que ver. Esto es lo que más vemos en la consulta.
1. Caries
La número uno, y de lejos. Lo fastidioso es que, mientras la caries está en el esmalte, usted no nota nada. Por eso la frase "no me duele, así que no tengo nada" siempre nos da un poco de pena. Cuando baja a la dentina aparece una punzada corta con el frío o con el dulce, y luego se va. Cuando se acerca a la pulpa, el dolor ya no espera invitación: viene solo, se alarga y de noche se pone imposible. Al paciente que nos dice "me da un latigazo cuando como algo dulce" le encontramos una caries casi siempre.

2. Inflamación de la pulpa (pulpitis)
Cuando una caries, o un empaste antiguo muy profundo, llega a tocar el nervio, la pulpa se inflama. Al principio es reversible: bebe algo frío, dice "ay" y a los cinco segundos se le ha olvidado. Si la cosa avanza, el cuadro cambia. El café caliente lo empeora, el latido dura minutos y al acostarse va a más. Un diente que ha llegado hasta aquí tiene ya pocas opciones de salvarse con un empaste; lo normal es que hablemos de endodoncia.
3. Absceso dental
Cuando el nervio muere del todo, la infección se cuela por la punta de la raíz hacia el hueso y se forma un absceso. El diente duele al morder y da la sensación de que "ha crecido, choca antes que los demás". En la encía puede salir un bultito parecido a un grano, y la mejilla puede hincharse. Aquí hay una trampa, y tengo que avisarle: un día el dolor puede desaparecer de golpe. El paciente se alegra, "ya se me pasó", y cancela la cita. Lo que se ha pasado es el nervio. La infección sigue creciendo ahí abajo, en silencio.
4. Enfermedad de las encías
Este dolor es distinto. No es agudo, es sordo. No está en un diente, está en toda una zona. Lo acompaña el sangrado al cepillarse y, a veces, el mal aliento. Hay sarro acumulado y la encía está inflamada. En fases avanzadas la encía se retrae, la raíz queda al descubierto y la sensibilidad al frío entra en escena. De esto hablamos largo y tendido en los artículos sobre sangrado de encías y retracción de encías; quien tenga curiosidad, que se pase por allí.
5. Diente fisurado o roto
El clásico de quien mastica hielo, muerde un hueso de aceituna o aprieta los dientes por la noche. Se forma una fisura que a simple vista no se ve. El síntoma es muy característico: un dolor breve, como un pinchazo de cuchillo, que no llega al masticar sino justo al soltar el bocado. En la radiografía casi nunca se aprecia nada. Por eso en la consulta le hacemos morder diente por diente; cuando el paciente dice "¡ese!", ya hemos encontrado la fisura.
6. Muelas del juicio
Son las muelas que no encuentran sitio al fondo de la mandíbula y se quedan tumbadas o salen a medias. La encía que las cubre se inflama cada cierto tiempo, cuesta abrir la boca y hasta tragar se vuelve desagradable. A eso lo llamamos pericoronaritis. Suele aparecer entre los 18 y los 25 años, en semana de exámenes o dos días antes de una boda. Siempre en el peor momento posible. Si hay que extraerlas o no, lo explicamos en la página de muelas del juicio y cirugía oral.

7. Apretar y rechinar los dientes (bruxismo)
El paciente que se levanta con la mandíbula cansada, con dolor en las sienes, y nos dice "me duelen todos los dientes pero no sé cuál". Esa frase, para nosotros, es una pista. La caries duele en un diente; el bruxismo, en todos. Y si su pareja le ha dicho "por la noche rechinas los dientes", eso también cuenta como diagnóstico.
8. Causas que no tienen que ver con los dientes
Las raíces de los molares superiores están justo debajo del seno maxilar. Con una sinusitis, todas esas muelas duelen a la vez, el dolor aumenta al agacharse y en la radiografía el diente está perfecto. Una otitis, un problema de la articulación de la mandíbula e incluso, muy rara vez, un dolor de origen cardíaco pueden reflejarse en la mandíbula inferior. Si no encontramos nada en los dientes, no le vamos a entretener por gusto: le mandamos al especialista que corresponda.
¿Qué nos dice el tipo de dolor?
Antes de venir a la cita, "conozca" un poco su dolor. ¿Con qué aparece? ¿Cuánto dura? ¿Dónde? Sus respuestas a esas tres preguntas nos ahorran minutos en la exploración. Nosotros lo leemos, a grandes rasgos, así:
- Punzada con el frío que se apaga en pocos segundos: caries incipiente, raíz expuesta o esmalte desgastado. La buena noticia es que está en fase temprana; casi siempre basta con un empaste pequeño o un tratamiento para la sensibilidad.
- Latido que empeora con el calor y dura minutos: la pulpitis ya ha avanzado. Lo único que gana esperando es que el diente tenga menos posibilidades de salvarse.
- Dolor que se dispara al tumbarse: en horizontal llega más sangre a la cabeza y sube la presión dentro del diente inflamado. El motivo clásico del dolor nocturno.
- Dolor agudo al morder: diente fisurado, un empaste que quedó alto o infección en la punta de la raíz.
- Dolor sordo, difuso, que se nota en la encía: inflamación de las encías o bruxismo.
- Dolor con hinchazón, fiebre y mal sabor de boca: absceso. Esto no es un "mañana lo miramos".

¿Qué es bueno para el dolor de muelas? Primeros auxilios en casa
Le voy a ser sincero: nada de lo que haga en casa va a cerrar una caries ni a secar un absceso. Pero sí puede ayudarle a pasar la noche tranquilo, y eso no es poca cosa. Esto es lo que recomiendo a mis pacientes. Delante de cada consejo, añada mentalmente un "hasta que pueda ver al dentista".
Agua tibia con sal. Una cucharadita de sal en un vaso de agua tibia, enjuague treinta segundos y escupa, varias veces al día. Con la encía inflamada y con la muela del juicio alivia más de lo que uno espera, y de paso arrastra los restos de comida.
Hilo dental. No lo subestime. Una hebra de carne o un trocito de piel de pimiento encajados entre dos dientes pueden, por sí solos, hacer que uno se suba por las paredes. No exagero. Sáquelo con suavidad. A veces el dolor se acaba en cinco minutos y no hace falta ningún dentista. Así de sencillo puede ser.
Frío, no calor. Si hay hinchazón, hielo envuelto en un paño por fuera de la mejilla: quince minutos puesto, quince de descanso. La compresa caliente parece que alivia, pero puede extender la infección. Si sospecha un absceso, nada de calor.

Analgésico, pero el adecuado. Un analgésico que su médico o su farmacéutico consideren apropiado para usted le permitirá dormir. Si tiene el estómago delicado, algún problema de riñón, está embarazada o toma anticoagulantes, consulte antes, sin falta. Y un ruego: no se ponga la pastilla sobre el diente. Cada semana, sin fallar, vemos al menos a un paciente con la quemadura blanca que la aspirina deja en la encía.
Levante la cabeza. Una almohada de más al acostarse reduce la presión de la sangre que llega al diente. Un detalle pequeño que, a las tres de la mañana, se nota mucho.
Evite los desencadenantes. Muy caliente, muy frío, dulce, duro... El tabaco y el alcohol también avivan el dolor. El aceite de clavo es un remedio de los de la abuela, y no está mal del todo: una gota en un algodón, un rato sobre el diente. Que no toque la encía, la irrita.
Lo que no debe hacer
- Poner una aspirina u otra pastilla sobre el diente. Provoca una quemadura química y al dolor se le suma una llaga.
- Aplicar calor en el lado que duele, o frotar alcohol o colonia.
- Pasarse de dosis con la idea de "cuanto más tome, antes se me pasa". El analgésico no cura, solo baja el volumen.
- Tomar el antibiótico que le sobró al vecino o conseguir uno sin receta. El antibiótico solo hace falta cuando la infección se ha extendido, y siempre por decisión del dentista; a la infección que está dentro del diente, de todas formas, no llega.
- Cancelar la cita porque el dolor ha cedido. Un diente que se calla casi siempre es un diente muerto, no uno curado.
¿Cuándo hay que ir al dentista de urgencia?
La mayoría de los dolores de muelas se resuelven en uno o dos días con una cita programada. Pero hay cuadros que no admiten espera. Si tiene alguno de estos, busque un dentista el mismo día:
- Hinchazón en la cara, la mandíbula o el cuello; sobre todo si avanza hacia el ojo o baja hacia el cuello.
- Fiebre, decaimiento, mal sabor de boca.
- No poder abrir la boca, dificultad para tragar o para respirar. En ese caso no nos llame a nosotros: vaya a urgencias del hospital más cercano. El dentista, después.
- Latido que dura horas a pesar del analgésico.
- Diente roto, que se mueve o que se ha salido entero por un golpe. El diente que se ha salido, tráigalo en un vaso de leche, sin frotarlo bajo el grifo; si llega en menos de treinta minutos, tenemos posibilidades de volver a colocarlo.
- Sangrado que no para tras una extracción o una herida.
En Haliç y en Pendik intentamos hacer hueco el mismo día a los pacientes que nos llaman con dolor. Si nos cuenta brevemente por teléfono lo que le pasa, podemos hablar de qué hacer y qué no antes de que salga de casa.

¿Qué pasa en la consulta y cómo se trata según la causa?
La exploración empieza con una charla: escuchamos cuándo y cómo apareció el dolor. Luego aplicamos frío en los dientes, le hacemos morder uno por uno y, si hace falta, tomamos una radiografía pequeña o una panorámica. A los diez o quince minutos, en la mayoría de los pacientes el diagnóstico está claro. Lo que viene después depende de la causa.
Si es una caries, la limpiamos y empastamos; si está muy cerca del nervio, primero colocamos una base protectora y vigilamos el diente unas semanas. Si hay pulpitis o absceso, endodoncia: se retira el tejido infectado y los conductos se moldean y se rellenan. En el absceso primero dejamos que drene la infección, y no terminamos el tratamiento hasta que baje la hinchazón. Si la raíz ya no tiene salvación, extracción, y después hablamos de un implante para ocupar el hueco. Si el problema está en la encía, limpieza de sarro y alisado radicular, y en fases avanzadas tratamiento periodontal. En el diente fisurado, según la profundidad, empaste, corona o endodoncia; si la fisura baja hasta la raíz, por desgracia, extracción. En la muela del juicio primero tratamos la infección y luego se saca la muela que no tiene sitio. En el bruxismo hacemos una férula de descarga y reparamos los dientes desgastados. En la sensibilidad entran en juego el flúor, la pasta desensibilizante y el recubrimiento de la raíz expuesta.
¿Es normal que duela después de un empaste o una endodoncia?
Durante un tiempo, sí. Unos días de sensibilidad al frío después de un empaste profundo, o una molestia leve al morder durante unos días después de una endodoncia, entran dentro de lo esperable; las terminaciones nerviosas se van calmando mientras el tejido se recupera. Nuestra regla es sencilla: el dolor tiene que ir a menos cada día. Si pasa de una semana, si aumenta, si se convierte en latido o si viene con hinchazón, hay que revisarlo. Puede que el empaste haya quedado alto, que en el conducto se haya escapado alguna zona o que el diente se haya fisurado. Llámenos; casi siempre se arregla con un pequeño retoque.

Dolor de muelas en niños y en el embarazo
En los niños hay dos grandes causas: las caries en los dientes de leche y la salida de los dientes. Oímos mucho eso de "total, se le va a caer". Ojalá fuera tan simple. Un diente de leche con caries duele y, encima, puede alterar el desarrollo del diente definitivo que viene debajo. Cuando están saliendo los dientes, la encía se enrojece, el niño se pone irritable y se lleva todo a la boca. Un mordedor frío y frotar la encía con suavidad con una gasa limpia lo alivian. Cómo trabajamos con los niños lo contamos en la página de odontopediatría.
En el embarazo las hormonas vuelven las encías más sensibles; el sangrado y el dolor de encías son frecuentes, sobre todo en el segundo trimestre. Se lo digo claro: el embarazo no es un impedimento para tratarse los dientes. Un empaste, una limpieza e incluso una endodoncia se hacen con seguridad en el segundo trimestre. La medicación la elegimos siempre juntos. Pasar el embarazo con un diente infectado es bastante más arriesgado que tratarlo.

6 hábitos para prevenir el dolor de muelas
Esto se lo decimos a todos los pacientes. La mayoría responde "ya lo sé", pocos lo hacen. Los que lo hacen nos ven menos, y eso, créame, nos parece bien.
- Cepíllese dos veces al día, dos minutos, con pasta con flúor. Si va a saltarse uno, sáltese el de la mañana, nunca el de la noche.
- Hilo dental o cepillo interdental, todos los días. La mayoría de las caries empiezan entre los dientes, justo donde el cepillo no llega.
- No vaya bebiendo refrescos azucarados o ácidos a sorbitos durante todo el día. Es tener el esmalte horas en remojo en ácido; si lo va a tomar, con la comida y de una vez.
- Revisión y limpieza cada seis meses. Una caries pequeña se acaba con un empaste; una que ha crecido, con una endodoncia. Entre una y otra solo hay una radiografía, nada más.
- Si aprieta los dientes por la noche, férula. Y no rompa hielo, bolígrafos ni cáscaras de nuez con los dientes.
- Si hace deporte, protector bucal. La mayoría de los dientes de delante rotos que vemos vienen del fútbol sala o de la pachanga con los amigos.
Resumiendo. El dolor de muelas es un aviso: si lo escucha pronto, se resuelve con poco; si lo deja, se complica. Tomarse en serio una punzada de unos segundos evita, de verdad, noches sin dormir y tratamientos largos meses después. Si le duele, llame hoy. La revisión es corta y el alivio, casi siempre, empieza el mismo día.
Un dolor punzante que despierta por la noche y se alivia con agua fría suele indicar un nervio inflamado, explicamos cómo se hace una endodoncia y si duele en una guía aparte.
Preguntas frecuentes
¿Qué es bueno para el dolor de muelas?
Hasta que llegue al dentista, alivian los enjuagues con agua tibia y sal, limpiar entre los dientes con hilo dental, aplicar frío por fuera de la mejilla si hay hinchazón, dormir con la cabeza alta y tomar un analgésico que sea adecuado para usted. Nada de esto elimina la causa; el origen hay que localizarlo en la consulta y tratarlo.
¿Por qué el dolor de muelas aumenta por la noche?
Al tumbarse llega más sangre a la cabeza y sube la presión dentro del diente inflamado. Y de noche, sin las distracciones del día, el dolor se nota más. El dolor que empeora por la noche suele ser señal de pulpitis o de absceso.
¿Qué indica un dolor de muelas palpitante?
Un dolor que aparece solo, empeora con el calor y late suele indicar que la pulpitis ha avanzado. En esta fase el diente se salva casi siempre con una endodoncia; esperar aumenta el riesgo de que acabe en absceso.
¿El dolor de muelas se va solo?
Si lo causa un resto de comida encajado entre los dientes, puede irse al retirarlo. El dolor por caries, pulpitis o absceso no se va solo. Cuando el dolor cesa de golpe, lo más habitual es que el nervio haya muerto; la infección sigue ahí.
¿Debo tomar antibiótico para el dolor de muelas?
Solo si lo decide el dentista y hay signos de infección extendida, como hinchazón o fiebre. El antibiótico no llega a la infección que está dentro del diente; la solución es la endodoncia, el drenaje o la extracción.
Me duele el diente con el frío, ¿es una caries?
Una sensibilidad breve al frío puede ser una caries incipiente, una raíz expuesta o un desgaste del esmalte. Si se pasa en pocos segundos, está en fase temprana; en la consulta se determina la causa y por lo general basta con un empaste o un tratamiento para la sensibilidad.
¿Qué hago si me duele una muela durante el embarazo?
El embarazo no impide el tratamiento dental; en el segundo trimestre, sobre todo, los empastes, la limpieza y la endodoncia se realizan con seguridad. Elija el analgésico y el antibiótico junto con su dentista y no posponga el tratamiento.
¿Cuándo debo ir al dentista de urgencia?
Hinchazón en la cara o el cuello, fiebre, dificultad para abrir la boca o para tragar, un latido que no cede con analgésicos, un diente roto o salido por un golpe y un sangrado que no para requieren revisión el mismo día. Si le cuesta respirar, vaya directamente a urgencias.