La semana pasada una paciente me pasó el móvil por encima de la mesa: "Doctor, ¿me pueden quedar así?" En la pantalla, una sonrisa blanqueada con un filtro del teléfono. La respuesta corta es no. La larga es más interesante: un diente tan blanco como el de esa foto no existe en la naturaleza, pero los suyos sí pueden quedar bastante más claros de lo que están hoy. Sobre el blanqueamiento dental circula por internet mucha publicidad y mucho rumor de barra de bar. Bicarbonato, limón, carbón, fresas, tiras que prometen resultados en una noche... Voy a responder aquí, una por una, las preguntas que me hacen cada día en la consulta: por qué se amarillean los dientes, cómo se blanquean, si dañan el esmalte, cuántos años dura y a quién no se lo hacemos. Al terminar sabrá distinguir qué funciona y qué le está desgastando los dientes.
¿Por qué se ponen amarillos los dientes? Antes de blanquear hay que saber de dónde sale el color
La mayoría de la gente cree que el color del diente lo da el esmalte, la capa de fuera. Pues no. El esmalte es casi translúcido, como un cristal. El color lo pone la dentina, que está debajo, y la dentina es amarillenta por naturaleza, a veces con un punto gris. Con los años el esmalte se va afinando, la dentina se engrosa y los dientes se oscurecen un poco. Por eso cuesta ver dientes blanquísimos a los setenta, aunque la persona no haya hecho nada mal.

El amarilleo tiene dos orígenes distintos y conviene separarlos, porque uno responde muy bien al blanqueamiento y el otro no responde en absoluto.
Manchas que vienen de fuera
Café, té cargado, mate, vino tinto, refrescos de cola, tabaco, granada, cerezas, salsa de soja... Todos llevan taninos o pigmentos oscuros. Esas moléculas se agarran a la finísima capa de proteínas que cubre el esmalte (la llamamos película adquirida) y se van acumulando durante meses. El cepillo quita una parte; el resto se queda. La buena noticia: la mayor parte de estas manchas se va con una limpieza profesional y un blanqueamiento.

El café merece capítulo aparte. Cuando entra un paciente que se toma cinco o seis cafés al día ya no preguntamos; lo adivinamos al mirarle los dientes. Y el té, que cada vez se bebe más, mancha con más tozudez todavía: una línea fina y marrón, sobre todo por la cara interna de los incisivos de abajo. El vino tinto hace lo suyo en las cenas, y el mate, para quien lo toma, no se queda atrás. Si encima se fuma, el tabaco añade alquitrán y aparece una capa que va del amarillo al marrón y que no sale con el cepillo.


Manchas que vienen de dentro
Estas están en la propia estructura del diente. Algunos antibióticos tomados en la infancia pueden dejar bandas grises. Si durante la formación del esmalte hubo exceso de flúor, aparecen manchas blancas o marrones (fluorosis). Un diente que recibió un golpe y cuyo nervio murió se va oscureciendo solo, con el tiempo. Una amalgama antigua tiñe el diente de gris desde dentro. En este grupo el blanqueamiento clásico funciona a medias o directamente no funciona; la solución suele ser una carilla o un blanqueamiento interno de ese diente en concreto. Esto es lo primero que separamos en la revisión: una cosa o la otra.

¿Cómo se hace el blanqueamiento dental? Métodos en clínica y en casa
Detrás de todo blanqueamiento de verdad hay una sola química: peróxido de hidrógeno, o su versión de liberación lenta, el peróxido de carbamida. El gel atraviesa el esmalte y parte las moléculas de color de la dentina en fragmentos pequeños e incoloros. No "pinta" el diente; deshace lo que le da el color. La diferencia entre un método y otro está en la concentración del gel y en quién controla la aplicación.
Blanqueamiento en clínica (una sola sesión)
Es el más rápido. Primero cubrimos la encía con una barrera fluida, porque un gel de alta concentración la quema. Después se aplica el gel sobre los dientes en tres o cuatro tandas de unos 15 minutos y, según el sistema, se activa con una lámpara. En el sillón se está alrededor de una hora. En la mayoría de los pacientes se ven varios tonos de diferencia ese mismo día. Y aquí va el truco: trabaja el gel, no la luz. Casi todo lo que se vende como "blanqueamiento con láser" es el mismo gel puesto bajo una lámpara; la magia no está en la luz.

Blanqueamiento en casa (férulas bajo control del dentista)
Tomamos medidas de sus dientes y le fabricamos unas férulas finas y transparentes a su medida. Usted pone en la férula un gel de baja concentración y la lleva unas horas cada noche, o una hora durante el día; normalmente dos semanas. Es más lento, pero el resultado queda más uniforme y hay menos sensibilidad. No lo confunda con las férulas "universales" de la farmacia: como no ajustan al diente, el gel se escapa a la encía y el resultado sale a manchas.

Método combinado
Una sesión en clínica y, después, una semana de férula en casa. Arranca rápido y aguanta más tiempo. En dientes oscuros y en el paciente que llega diciendo "me caso en dos semanas" es lo que más recomendamos. Tiene los detalles en la página del tratamiento de blanqueamiento dental.
Y luego está la cuestión de medir. Antes de empezar registramos el color del diente con una guía de tonos; al acabar lo comparamos con la misma guía. La sensación de "pues no ha cambiado tanto" es muy habitual, porque el ojo se acostumbra al color nuevo en pocos días. La guía no engaña.

¿El blanqueamiento dental es malo? La verdad sobre el esmalte y la sensibilidad
Es la pregunta que más me hacen, así que no me voy a ir por las ramas. El peróxido aplicado bajo control del dentista, sobre un diente sano, a la concentración adecuada y durante el tiempo adecuado no adelgaza el esmalte, no lo "disuelve" y no produce caries. Esto lleva décadas estudiándose y el resultado es consistente. El daño aparece en tres situaciones:
- Uso sin control. Comprar por internet un gel de alta concentración y llevarlo horas y horas, durante días. El esmalte se deshidrata temporalmente, la sensibilidad se dispara y la encía se blanquea y se pela.
- Aplicarlo sobre caries o fisuras. El gel entra por la caries hasta la pulpa y ese diente le va a latir durante días. La revisión previa no es un trámite.
- Los métodos "naturales" abrasivos. Limón, bicarbonato, carbón: no blanquean, rascan. Ahora llego a eso.
En cuanto a la sensibilidad: sí, aparece. Más o menos la mitad de los pacientes describe, durante uno o dos días, un pinchazo corto con el frío, como un pequeño calambre. Es pasajero; los microcanales que abre el gel se cierran en unos días. Si usted ya tiene dientes sensibles por retracción de encías o por esmalte desgastado, primero lo hablamos, le preparamos unas semanas con pasta para sensibilidad y después blanqueamos. De esto hablamos largo y tendido en el artículo sobre retracción de encías.
Blanqueamiento dental en casa: bicarbonato, limón, carbón, fresas... ¿cuál funciona?
Aquí entro un poco enfadado, como dentista, y le pido perdón de antemano. No hay mes en que no veamos a algún paciente que nos dice "me los blanqueé con limón y bicarbonato", y detrás de esa frase aparecen unos incisivos desgastados, translúcidos, que no aguantan nada frío. Vamos uno por uno:
- Bicarbonato: Es un abrasivo suave. Rasca algo de la mancha superficial, pero el color de la dentina no lo toca. Se puede usar una vez por semana, muy poca cantidad y mezclado con la pasta; a diario adelgaza el esmalte y el diente se ve más amarillo. Sí, más amarillo: cuanto más fino el esmalte, más se nota la dentina de debajo.
- Limón, vinagre, vinagre de manzana: Ácido. Ablanda el esmalte y el cepillo que viene detrás lo rasca. Lo único que se consigue frotándose esto en los dientes es un desgaste permanente. Por favor, no lo haga.
- Carbón activado: La moda de los últimos años. Es abrasivo, no blanqueador; y encima el polvo negro se mete en el borde de la encía y en los márgenes de los empastes. Los estudios no han demostrado ningún efecto blanqueador.
- Fresas, cáscara de plátano, cúrcuma: No hacen daño, pero tampoco hacen nada. El ácido málico de la fresa, por cierto, ablanda el esmalte.
- Pastas blanqueadoras: Llevan un abrasivo fino y, a veces, una cantidad mínima de peróxido. Reducen las manchas externas, no aclaran el color propio del diente. Van bien para mantener el color después de un blanqueamiento; por sí solas no son "blanqueamiento".
- Tiras y lápices de farmacia: Llevan peróxido a baja concentración; en un amarilleo leve pueden aclarar uno o dos tonos. Sus problemas más frecuentes son que el gel se va a la encía y que el resultado queda desigual. Si no tiene caries y sus expectativas son modestas, es una prueba inofensiva; no espere un gran cambio.

¿Cuánto dura el blanqueamiento dental? Días de tratamiento y años de resultado
El de clínica da resultado en una sesión; el de casa, en 10 a 14 días. Lo que dure depende por completo de usted: en quien sigue con el café, el té y el tabaco igual que antes, el color empieza a volver a los 6 meses; en quien se cuida, aguanta 2 años, a veces 3. Una sesión corta de "repaso" al año, o unas noches de férula en casa, suele bastar. No espere que le demos un plazo garantizado; en la boca hay doscientas variables y la mayor de todas es la taza que tiene en la mano.
Las primeras 48 horas son otra historia. Después del tratamiento el esmalte queda unos días con los "poros abiertos" y lo que beba en ese tiempo se le mete en el diente. En la clínica lo llamamos la "dieta blanca": nada que no sea blanco en el plato. Leche, yogur, pollo, queso fresco, arroz, plátano, pasta sin salsa; nada de café, té, cola, cerezas, granada, remolacha, salsa de tomate ni tabaco. Aguante dos días y luego vuelva a su vida normal.
¿A quién no se le hace un blanqueamiento? Empastes, fundas, embarazo y edad
Lo que más sorprende a los pacientes es esto: el blanqueamiento solo aclara el diente natural. Un empaste de composite en los dientes de delante, una funda de zirconio, una carilla de porcelana o la corona de un implante no cambian de color en absoluto. Usted aclara sus dientes, el empaste viejo se queda amarillo donde estaba y de repente canta. Por eso, en quien tiene empastes delante, el orden es siempre el mismo: primero el blanqueamiento, dos semanas para que el color se asiente, y después se cambian los empastes al tono nuevo. Si lo hace al revés, acaba haciéndose el empaste dos veces.
Situaciones en las que aplazamos el blanqueamiento o directamente no lo hacemos:
- Caries sin tratar, fracturas o una fisura que llega hasta el conducto.
- Encías inflamadas y que sangran; primero el tratamiento de encías, después el blanqueamiento. Por qué sangran lo contamos en el artículo sobre sangrado de encías.
- Embarazo y lactancia. No se ha demostrado que haga daño, pero tampoco corre ninguna prisa; esperamos.
- Menores de 16 años. La cámara pulpar es grande y el riesgo de sensibilidad, alto; normalmente esperamos a los 18.
- Desgaste severo del esmalte y retracción de encías avanzada. La raíz que ha quedado al descubierto no blanquea y, encima, se vuelve muy sensible.
- Bandas grises por antibióticos y fluorosis avanzada. Aquí el blanqueamiento decepciona; hablamos con franqueza de carillas o de un diseño de sonrisa.

Tengo un diente más oscuro que los demás, ¿qué se hace?
Esta pregunta llega varias veces por semana y la respuesta no es el blanqueamiento clásico. Un solo diente oscurecido suele hablar de un golpe antiguo, de un nervio muerto o de una endodoncia. En un diente así, poner el gel por fuera no sirve; lo que hacemos es colocar un gel de baja concentración dentro del diente, en la entrada del conducto, cerrarlo con un empaste provisional y renovarlo cada pocos días. Es lo que llamamos blanqueamiento interno. En tres o cuatro sesiones se acerca a los dientes vecinos; a veces no llega del todo, y entonces una carilla fina en ese único diente es la solución más limpia. Primero una radiografía, luego la decisión.
Tres errores muy repetidos
"El blanqueamiento produce caries." No; el peróxido no hace caries. Si se aplica sobre un diente con caries, duele, y punto. "Quien se lo hace una vez tiene que repetirlo siempre." No; si no lo repite, el diente vuelve a su color de antes, no se pone más oscuro. "Si lo dejo más tiempo, queda más blanco." No; cada diente tiene un límite de aclarado y, pasado ese límite, el tiempo extra solo trae sensibilidad. El paciente que tiene claras estas tres cosas protege sus dientes y su bolsillo.
Antes y después del blanqueamiento: las 10 normas que damos en la clínica
- Primero revisión y limpieza de sarro. El gel aplicado sobre el sarro no llega al diente; a veces solo con la limpieza se ganan dos tonos y el blanqueamiento sobra.
- Si tiene dientes sensibles, empiece con una pasta para sensibilidad dos semanas antes.
- El día del tratamiento venga con los dientes cepillados; no hace falta tomar analgésicos.
- Las primeras 48 horas, dieta blanca. La pajita sirve para el café con hielo, pero a nadie le he visto tomar el vino con pajita, así que dos días sin tinto.
- Nada de tabaco durante al menos tres días; puede ser una buena excusa para dejarlo.
- La primera semana, nada de pasta blanqueadora: pasta con flúor y para sensibilidad, y cepillo suave.
- Si la sensibilidad al frío pasa de tres días, llámenos y lo revisamos.
- Si usa férula en casa, ponga gel del tamaño de un grano de arroz; el gel que sobra irrita la encía.
- Para cambiar empastes o fundas de delante espere dos semanas, hasta que el color se asiente del todo.
- Revisión y limpieza cada seis meses. Lo que más tiempo conserva el color no es la pasta blanqueadora, es un diente limpio.


Para terminar, volvamos a la foto del móvil. En una sonrisa real los dientes son un poco más oscuros que el blanco del ojo; un diente del mismo tono que el blanco del ojo hace que la cara parezca artificial. Nuestro objetivo no es el "blanco nuclear", sino un tono limpio y vivo que encaje con su cara, su piel y su edad. Si sus dientes se han puesto amarillos, busquemos primero juntos la causa; muchas veces la solución es más sencilla de lo que piensa, y a veces es distinta de lo que piensa. En nuestras clínicas de Haliç y Pendik la revisión para blanqueamiento es breve y la decisión la tomamos juntos.
Preguntas frecuentes
¿El blanqueamiento dental es malo para los dientes?
Los geles de peróxido aplicados bajo control del dentista, sobre dientes sanos y a la concentración adecuada, no dañan el esmalte de forma permanente. Puede aparecer una sensibilidad pasajera al frío que desaparece en pocos días. El daño llega con productos de alta concentración usados sin control y con los remedios caseros abrasivos como el limón, el bicarbonato o el carbón.
¿Cuántos años dura el blanqueamiento dental?
Según el consumo de té, café y tabaco, entre 6 meses y 3 años. Una sesión corta de repaso al año, o unas noches de férula en casa, ayuda a conservar el color. El resultado varía de una persona a otra.
¿Se pueden blanquear los dientes en casa con bicarbonato y limón?
No. El bicarbonato rasca ligeramente la superficie y el limón, con su ácido, ablanda el esmalte y provoca un desgaste permanente. Ninguno de los dos aclara el color propio del diente; cuanto más fino queda el esmalte, más amarillos se ven los dientes.
¿Qué no se puede comer después de un blanqueamiento dental?
Durante las primeras 48 horas evite todo lo de color intenso: té, café, cola, vino tinto, cerezas, granada, remolacha, salsa de tomate, salsa de soja y tabaco. Los alimentos claros como los lácteos, el pollo, el queso fresco, el arroz o el plátano están permitidos.
¿Los empastes y las fundas también blanquean?
No. El blanqueamiento solo aclara el tejido natural del diente; los empastes de composite, el zirconio, las carillas de porcelana y las coronas sobre implante no cambian de color. Los empastes de la zona anterior se renuevan al tono nuevo dos semanas después del blanqueamiento.
¿El blanqueamiento dental da sensibilidad?
Más o menos la mitad de los pacientes nota una sensibilidad breve al frío durante uno o dos días tras el tratamiento. Con pasta para sensibilidad, aplicación de flúor y un gel de baja concentración ese tiempo se acorta; si la sensibilidad pasa de tres días conviene que lo revise el dentista.
¿Se puede hacer un blanqueamiento dental en el embarazo?
Durante el embarazo y la lactancia el blanqueamiento se aplaza. Aunque no se ha demostrado que sea perjudicial, al no ser un tratamiento urgente se recomienda dejarlo para después del parto y de la lactancia.
¿Qué es mejor, el blanqueamiento en clínica o en casa?
El de clínica da un resultado rápido en una sola sesión; el de casa aclara más despacio, en unas dos semanas, pero de forma más uniforme y con menos sensibilidad. En dientes oscuros, el método combinado, que une los dos, es el que más tiempo se mantiene. La elección se hace en la revisión según el color del diente y su sensibilidad.